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jueves, 30 de noviembre de 2017

A los trece...

A riesgo de que me hagan bulling por usar ese número, me puse a pensar que distinto era todo a esa edad. Y que distintos fueron mis trece. 
O tal vez es lo que pensamos todos.


A los trece me enamoré y quisiera decir que fue la primera vez...hace poco pase por la que era su casa. Es sosprendente como ha cambiado tanto el barrio, ninguna casa es igual pero la suya sigue intacta. Pero el quién sabe dónde está.

A los trece me separe de mi mejor amiga, se fue a Europa. Su vida fue tan intensa después de eso que luego de tantos años no lamento que se haya ido porque fue muy feliz. Y también a los trece recibí una carta por primera vez de su parte y escribí una, para ella. 

A lo trece aprendí a cocinar o mejor dicho lo perfeccione porque aprendí lo básico a los doce. A los trece ya podía hacer un almuerzo completo para los 6 integrantes de mi familia.

A los trece odie mi cuerpo por primera vez. Pero en ese entonces aprendíamos (de verdad) a aceptar lo que éramos y lo que teníamos. 

A los trece fui a mi primera fiesta con hombres y mujeres. Fue en mi casa y mal planeada. Todo salió mal, los muchachos se fueron y quedamos solo las niñas, bailando entre nosotras. Y me di cuenta que aún éramos más niñas de lo que creíamos.

...y es tan distinto el mundo que describo que no parece el de alguien normal a los trece. Pero así fue. Y me pregunto, que ha pasado con el mundo ? Que ha pasado con la gente hoy en día ? La libertad que hoy tiene alguien a los trece vale la pena ? O acaso fue que siempre fue como es ahora y solo mi mundo era distinto a los trece ?


Como sea, así fue mejor. A los trece no tuve mi primer beso, de verdad (un niño me beso en primaria, creo, pero fue un tope y de respuesta le di un golpe) ni mi primera experiencia sexual, ni mi primera borrachera, nada de eso. 
Solo viví lentamente, porque es lo que correspondía. 
Porque a los trece recién empiezas pero no te puedes ascelerar, o a los 20s y a los 30s ya no tendrás nada más que descubrir. 


Porque se debe vivir un día a la vez.....

- Dedicado a mi hija Andrea, quien espero tarde mucho en crecer pero poco en madurar. Porque el mundo que ella vivirá no es el mismo que yo viví. 

domingo, 14 de agosto de 2016

La historia que nunca fue.

Conocí a esta pareja de enamorados cuando éramos demasiados jóvenes para decidir por nosotros mismos. En un hermoso mundo donde estaba de moda Color Me Bad, se estrenaba The Adams Family, Gloria Trevi era libre y nadie sabía lo que era un hanstag. 
Teníamos 13 años. 

En realidad, ella tenía 12 y el 14. La de 13 era yo y tenía mis propios problemas pero no vienen al caso. En esta ocasión ellos son los protagonistas. 
Ella se enamoro primero de alguien, pero nunca se dieron siquiera un beso. El ya había besado a muchas y tenía mala fama. 
Ella y yo habíamos sigo amigas desde que éramos niñas y un día ella y su familia desaparecieron del barrio. Su padre era medico y había viajado a España a estudiar una especialidad. En ese entonces, los ecuatorianos solo viajan a España para eso o de visita. Luego, un día sin avisar, ella, su madre y sus dos hermanos regresaron y por todo un año nos hicimos inseparables.
Era una niña pero ella se enamoró y se hizo amiga de sus amigos. Yo no sé que sentía el por ella. Nunca pudieron estar juntos, era complicado....y llego el día en que ella tuvo que partir de nuevo. Su padre consiguió que ella y su familia vayan para Europa a vivir y mientras pasábamos el mayor tiempo que podíamos juntas, le ayudé a escribir muchas cartas que ella siempre se arrepentía de mandarle. Finalmente, la ultima que redactamos a mí también me hizo llorar...

La mañana en que se fue, llovía mucho, un diluvio. Me quede dormida y no me pude ir con ella. Una de sus tías fue después a la casa a pagarle a la empleada doméstica y sacar cosas que ellos habían dejado y le rogué que me lleve al aeropuerto, lo que aceptó a regañadientes. Yo tenía que llegar a despedirme y verla por última vez porque  tenía algo muy importante en mis manos: una carta que el me había dado para ella, la noche anterior.

Cuando llegamos ella me abrazo fuerte y muy emocionada porque  pensó que no me vería más. Nunca olvidare como iba vestida, con unos leggins y botas y un abrigo enterizo color café. Fue la última vez que la vi en persona. Le di la carta y la leyó ahí mismo frente a mí pero no le pregunte nada. La vi derramar una lágrima. Se habra despedido de ella ? Le habría dicho que la quería y que jamás la olvidaría? Nunca lo sabré...ella guardo la carta en su abrigo y no me dijo más. Quise respetar su silencio y cuando nos despedimos para siempre solo pensamos en nuestra amistad, no existiría otra cosa importante en ese momento. Cuando el avión despegó, lo vi desde la terraza del aeropuerto; antes de entrar ella se volteó y pareció buscarme con la mirada a lo lejos e hizo de la mano al aire como despidiéndose de todos, desde la escalera del mismo. 

Unos meses después, habiendo recibido ya correspondencia suya algunas veces, me llego un paquete. Tenía una carta y pequeños souvenirs para mí y unos amigos y un libro de terror para el. Era la primera vez que me enviaba algo para él, a más de mencionar que lo extrañaba y no podía olvidarlo aún en las cartas que me escribía; yo sólo tenía trece años pero algo me dijo que no debía acércame más a él para hablar sobre ella y no le di el libro. Y de hecho, luego de que él me dio ese sobre cerrado con la carta para ella, la que le di en el aeropuerto, nunca más nos acercamos. Paso otro año y me mudé de ahí. Y por mucho tiempo crei que me había equivocado en mi presentimiento pero luego el tiempo me dio la razón. 

A veces no es el momento, el año, el lugar, la edad. Hay parejas que se ven una vez y no se alejan nunca. Pero hay historias que se escriben miles de veces sobre el mismo papel porque son así de complejas como sus protagonistas. 

Ella viajó por todo el mundo. Por un tiempo se me perdió y no supe más de ella. La magia de las redes sociales me la devolvió hace 4 años. Es feliz, ha hecho todo lo que esperaba, ha cumplido muchos sueños, conoció a alguien y fue en el momento en que era mejor para ella.  

El fue padre, a los 19 años. No supe más de su vida. Solo se eso porque un día, fue al edificio que tenían entonces mis abuelos a alquilar un departamento llevando a su pequeño. Creo que no se acordó de mi. Ni tampoco alquilo el departamento. 

Ellos pudieron olvidar. 

Recuerdo que cuando yo estaba en el colegio una de sus tías me dijo una vez "no le muestres cartas de nadie más que de ti misma. No la pongas en contacto con nadie más. Esas cosas quedan. Es mejor que ella olvide"

En ese entonces me pareció algo cruel. Pero vaya, que esta señora tenía toda la razón y pasó mucho tiempo para que yo lo comprendiera.

Aún tengo ese libro de terror. Ahora sé que hice bien al no dárselo. Tal vez él no lo hubiera guardado o apreciado. No hay forma de saberlo ya.

Actuamente, todo hubiera terminado con un par de posteos, un mensaje de ws, un capture....el mundo cambió. Nos cambió a todos.




Hay historias que nunca se dan. Y a veces, uno solo siente en el corazón que fue mejor así. 

- Para ti, querida amiga, que construiste el mundo que siempre quisiste tener