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domingo, 14 de agosto de 2016

La historia que nunca fue.

Conocí a esta pareja de enamorados cuando éramos demasiados jóvenes para decidir por nosotros mismos. En un hermoso mundo donde estaba de moda Color Me Bad, se estrenaba The Adams Family, Gloria Trevi era libre y nadie sabía lo que era un hanstag. 
Teníamos 13 años. 

En realidad, ella tenía 12 y el 14. La de 13 era yo y tenía mis propios problemas pero no vienen al caso. En esta ocasión ellos son los protagonistas. 
Ella se enamoro primero de alguien, pero nunca se dieron siquiera un beso. El ya había besado a muchas y tenía mala fama. 
Ella y yo habíamos sigo amigas desde que éramos niñas y un día ella y su familia desaparecieron del barrio. Su padre era medico y había viajado a España a estudiar una especialidad. En ese entonces, los ecuatorianos solo viajan a España para eso o de visita. Luego, un día sin avisar, ella, su madre y sus dos hermanos regresaron y por todo un año nos hicimos inseparables.
Era una niña pero ella se enamoró y se hizo amiga de sus amigos. Yo no sé que sentía el por ella. Nunca pudieron estar juntos, era complicado....y llego el día en que ella tuvo que partir de nuevo. Su padre consiguió que ella y su familia vayan para Europa a vivir y mientras pasábamos el mayor tiempo que podíamos juntas, le ayudé a escribir muchas cartas que ella siempre se arrepentía de mandarle. Finalmente, la ultima que redactamos a mí también me hizo llorar...

La mañana en que se fue, llovía mucho, un diluvio. Me quede dormida y no me pude ir con ella. Una de sus tías fue después a la casa a pagarle a la empleada doméstica y sacar cosas que ellos habían dejado y le rogué que me lleve al aeropuerto, lo que aceptó a regañadientes. Yo tenía que llegar a despedirme y verla por última vez porque  tenía algo muy importante en mis manos: una carta que el me había dado para ella, la noche anterior.

Cuando llegamos ella me abrazo fuerte y muy emocionada porque  pensó que no me vería más. Nunca olvidare como iba vestida, con unos leggins y botas y un abrigo enterizo color café. Fue la última vez que la vi en persona. Le di la carta y la leyó ahí mismo frente a mí pero no le pregunte nada. La vi derramar una lágrima. Se habra despedido de ella ? Le habría dicho que la quería y que jamás la olvidaría? Nunca lo sabré...ella guardo la carta en su abrigo y no me dijo más. Quise respetar su silencio y cuando nos despedimos para siempre solo pensamos en nuestra amistad, no existiría otra cosa importante en ese momento. Cuando el avión despegó, lo vi desde la terraza del aeropuerto; antes de entrar ella se volteó y pareció buscarme con la mirada a lo lejos e hizo de la mano al aire como despidiéndose de todos, desde la escalera del mismo. 

Unos meses después, habiendo recibido ya correspondencia suya algunas veces, me llego un paquete. Tenía una carta y pequeños souvenirs para mí y unos amigos y un libro de terror para el. Era la primera vez que me enviaba algo para él, a más de mencionar que lo extrañaba y no podía olvidarlo aún en las cartas que me escribía; yo sólo tenía trece años pero algo me dijo que no debía acércame más a él para hablar sobre ella y no le di el libro. Y de hecho, luego de que él me dio ese sobre cerrado con la carta para ella, la que le di en el aeropuerto, nunca más nos acercamos. Paso otro año y me mudé de ahí. Y por mucho tiempo crei que me había equivocado en mi presentimiento pero luego el tiempo me dio la razón. 

A veces no es el momento, el año, el lugar, la edad. Hay parejas que se ven una vez y no se alejan nunca. Pero hay historias que se escriben miles de veces sobre el mismo papel porque son así de complejas como sus protagonistas. 

Ella viajó por todo el mundo. Por un tiempo se me perdió y no supe más de ella. La magia de las redes sociales me la devolvió hace 4 años. Es feliz, ha hecho todo lo que esperaba, ha cumplido muchos sueños, conoció a alguien y fue en el momento en que era mejor para ella.  

El fue padre, a los 19 años. No supe más de su vida. Solo se eso porque un día, fue al edificio que tenían entonces mis abuelos a alquilar un departamento llevando a su pequeño. Creo que no se acordó de mi. Ni tampoco alquilo el departamento. 

Ellos pudieron olvidar. 

Recuerdo que cuando yo estaba en el colegio una de sus tías me dijo una vez "no le muestres cartas de nadie más que de ti misma. No la pongas en contacto con nadie más. Esas cosas quedan. Es mejor que ella olvide"

En ese entonces me pareció algo cruel. Pero vaya, que esta señora tenía toda la razón y pasó mucho tiempo para que yo lo comprendiera.

Aún tengo ese libro de terror. Ahora sé que hice bien al no dárselo. Tal vez él no lo hubiera guardado o apreciado. No hay forma de saberlo ya.

Actuamente, todo hubiera terminado con un par de posteos, un mensaje de ws, un capture....el mundo cambió. Nos cambió a todos.




Hay historias que nunca se dan. Y a veces, uno solo siente en el corazón que fue mejor así. 

- Para ti, querida amiga, que construiste el mundo que siempre quisiste tener 



 


 

martes, 22 de septiembre de 2015

MIEDO....

Miedo .
A que le temen ustedes ??




Cuando éramos niños, la mayoría le temíamos a la obscuridad. Nadie sabe ni vio nunca al "coco" así que el miedo a ese ente es mas bien un mito urbano mal infundado; también le temíamos a los ruidos raros y fuertes, por ejemplo a los relámpagos. Nuestros padres nos obligaban a temerle a los extraños ("si te portas mal le digo al policía, al de las frutas, al señor de la carretilla, etc, que te lleve")  y a los doctores ("cállate o le digo al doctor que te ponga una inyección") . No se si los niños de ahora, tan metidos en internet donde ven de todo a veces sin control de sus padres y que están acostumbrados a todo le teman aun a esas cosas.
Hay algo a lo que aun le temo y es la película El Exorcista. No hay forma aun de que la vea sola o con las luces apagadas. Temo a las alturas. Me he subido a muchos aviones, no tengo problema con eso, pero si estoy en un balcón o en el piso alto de un edificio y miro hacia abajo, siento un vacío en el estomago y me tiemblan las piernas. Y creo que es todo a lo que temo, cuando me refiero a lo que en realidad no puede hacerme daño y esta solo en mi imaginación. Por que existen otros motivos para temer.


La mayoría de nosotros tenemos miedo de la gente y con razón. Tememos a lo que dicen de nosotros, manejamos nuestra vida en base a las opiniones de los demás por que, lamentablemente es inevitable. Algunos hemos tratado de no dejarnos dominar por la crítica pero esta tan arraigada a nuestra cultura que por evitarla terminamos cayendo en el juego de los demás y haciendo, básicamente, lo que ellos esperan ver.

Trabajé en un lugar por las tardes donde la jefa de área me decía siempre "doctora, use mandil. Usted se ve muy joven, no parece doctora. Hay que ser y parecer".

Aquello no me hubiera molestado si no me lo hubiera repetido varias veces, a cada momento. Y muchos de mis colegas en ese lugar, hombres y mujeres no usaban el mandil blanco, así que me parecía innecesario. Luego supe, como siempre se riegan los chismes, que ella sentía que las mujeres jóvenes íbamos ahí a coquetear. Sinceramente hubiera preferido que me diga la verdad y no que me la solape con tonterías haciéndome sentir inexperta y tonta.




El temor a las críticas no deja que nadie avance y se estanque en una forma de actuar que no siempre es la correcta. Las críticas evitan que la gente sea emprendedora y espontánea y que busquemos una mejor forma de hacer las cosas. El temor a lo que dicen de otros, no nos deja superarnos porque la mayoría de esas críticas son realizadas a nuestras espaldas y no frente a uno, cuando esta última es la estrategia correcta para que las usemos a nuestro favor. Si tu jefe directo te dijera siempre en tu cara "mira Fulano, creo que tu trabajo es mediocre y no das lo suficiente. Los clientes se quejan de ti, tu debes hacerlo mejor, hazlo de tal o cual forma" tu sentirás que te agitan el mundo y que te lanzan de una bofetada al piso pero lo  siguiente que pasará es que lo harás mejor. Cambiarás invariablemente. Claro, eso si tienes la suficiente madurez  para aceptar tus errores y no ser tan "sobrado" como para "resentirte".
SI es posible sobrevivir a las criticas constructivas, aunque nos duelan u ofendan

Pero sin embargo, lo que pasa casi siempre es distinto. Si estas haciendo mal algo, como te enteras ?? Lo escuchas como un chisme de pasillo. Y cuando llego al pasillo, llego distorsionado y lleno de otras mentiras, además de las risitas mal intencionadas de la gente que te lo contó. Ahí radica el problema de la mediocridad porque ese mal comentario solo logra llenarte de mala vibra y dudas sobre tu calidad profesional. Eso sin contar que muchas veces el chisme incluye meterse en cosas de tu vida personal o tu forma de ser fuera del trabajo, que no son ciertas la mayoría de las veces y que aunque lo fueran no tienen porque ser de la incumbencia de nadie mas. Pero desgraciadamente así se manejan muchas compañías y empresas, con poca seriedad y en base a los chismes que son escuchados por los superiores. Es una lastima.
Pésima costumbre y muy atribuida a las mujeres, es el destruirse unas a otras con chismes y cuentos.  

Si, además de a El Exorcista, a las alturas y a veces a la soledad, le temo a la maldad de la gente. A quienes critican tu vida por envidia, a quienes cuestionan tus acciones sin ver las suyas primero y a quienes señalan con sorna o burla tus problemas sin además ofrecerte una solución a los mismos. Eso es a lo que mas le temo en la vida, porque a este tipo de gente aunque quieres combatirla no puedes hacerlo solo pues generalmente consiguen otros aliados de su misma naturaleza y son una legión muy grande. Muchas veces terminan venciéndote y tu, por salud mental, te tiendes que retirar a buscar otros horizontes.

Pero si crees firmemente que no eres uno de ellos, alejarte es lo mejor. Y a la vez, ir identificando en tu nuevo rumbo a otros como tu para hacer un grupo cada vez mas grande. Puede que un día, esa nueva legión de personas que no critica destructivamente, que enseña y ayuda y no solo cuestiona, que cree que si se puede cambiar la mentalidad mediocre de las personas en beneficio de todos, llegue a dominar el mundo y el chismoso crónico, el envidioso y el mediocre lamebotas sean desterrados de nuestra cultura.

Teme a la gente y a sus prejuicios. Ellos hacen mas daño que la obscuridad.

- Esta entrada va dedicada a todo aquel que un día hablo a espaldas de alguien o que miro la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el suyo. Felicidades. Con su acción solo dieron un paso atrás en la vida; pero siempre estarán tiempo de enmendar las cosas-