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domingo, 25 de enero de 2026

Soy un fraude…lo siento

Hola a todos , después de tanto tiempo ..

Si más no recuerdo, la última entrada data de cuando ya había nacido mi hija. O sea, unos 8 años. 

Lamento decirles, que en constancia suelo ser un fraude. 

Pero tengo noticias. 

Demasiadas. 

Aunque esté medio es, para muchos parte de la prehistoria, y debería ser un podcast (ya lo estoy gestionando) una historia de instagram (las detesto, pago para que manejen mi Instagram comercial, el personal no lo borro por inercia) o algún post simple; o tal vez un vídeo de un minuto en TikTok (basicamente me vencieron y tengo dos cuentas en TikTok ) para variar, Twitter cambió de piel varias veces luego de nombre, ahora es X ( que horror….) y el mundo es otro ; per lo cierto es que estas páginas formaron parte de mi vida y no quiero que mueran. Y reflejaron una época muy dura de ella. Incluso iniciamos cuando aún estaba en Buenos Aires estudiando y trabajando. 

Quisiera tener mas tiempo para hablar de todas las aventuras y desventuras por las que ha pasado un alma pasional como la mía en los últimos 8 años  pero hay momentos que quisiera evocar  (como los que viví con mi padre en sus últimos años, los momentos hermosos en la crianza de mi hija, el conocer a más colegas en el trabajo, nuevos amigos, otros lugares en que trabajé, otros proyectos, etc) …y hay otros que quisiera olvidar para siempre, como la pandemia de COVID. 

He releído cada entrada y a veces pienso que ya no soy esa persona que escribió alguna de ellas. Una tuve que borrarla. No sabría explicarles las razones. 

La maternidad le ha dado otro sentido a mi vida y a mi femineidad. Me ha hecho madurar, tener un propósito más profundo que solo ser feliz conmigo misma. Que de paso, ese debería ser el propósito de todos, no depender de nadie para ser felices. Pero es que, ser padre, te hace pensar más allá en los hechos de la vida, te impide detenerte . Es mi experiencia. No intento influenciar a nadie. 

Termino de escribir esto, a las 4:00 AM, sin poder dormir y leyendo “Limpia” ( de Alia Trabucco)  en la kindle  y a pesar que estoy intentando dejar las pantallas blancas en la noche. Porque cuando escribes, a veces es así, la inspiración llega de las vivencias que estás rumiando distante el día, o simplemente es ese mosquito que entró por la ventana y zumba en tu oído, el ruido del aire acondicionado, la idea que quisiste decir y no encontrabas palabras, e incluso la respuesta adecuada a esa frase que te tomó por sorpresa una semana atrás….y el último mes, fue difícil. 

Tal vez, eso me hizo volver acá. No lo sé. 

La nostalgia es traicionera. No la escuchen siempre. 

Las personas que pasan por nuestras vidas, dejan cicatrices. Nada puede borrarlas. Dejan huellas que se transforman en un camino nuevo . Dejan mella, de alguna forma aunque pretendas ignorarles, por dignidad, si fueron malas experiencias. Pero cuando su presencia ha logrado algo positivo en tu vida, por su puesto que también la cambian,  y para bien y se vuelven parte de tu historia 

Aquella historia que contarás una y otra vez, a quien desee escucharla. O leerla. 

Así que, nos  leeremos pronto . 




martes, 5 de abril de 2016

El Viaje.

Ayer decidí dejarlo todo para conversar con algunas personas. Quise salir a un viaje mental y buscar otra vez a gente que se me fue extraviando en el tiempo. 
En los intrincados bosques de mis recuerdos busqué a la niña que deseaba tener el mar en sus manos porque lo veía inmenso y azul. Busqué al muchacho de 14 años que murió una tarde luego de agonizar junto a ella y cuya alma se quedo para siempre frente a sus ojos. Busqué a la adolescente que deseaba subir de peso y tener un vestido nuevo todos los meses y que se ilusiono con ese joven vestido de militar. Caminé un poco más y aunque oía a esas personas no podía encontrarlas, era como si se escondieran entre los árboles. Luego busqué a la mujer que se enamoro con todo su corazón y perdió la cabeza y que tuvo que tocar fondo para empezar otra vez de cero. Pero ella se confundió con aquella que soñó con una familia y que lo dio todo hasta quedarse sin nada. 
Al llegar al claro del bosque vi a la madre que con dolor tuvo que dejar partir a sus hijos. Ella me miró llorando como lo hacía siempre, desde hace mucho tiempo. Y ya no quise sentir más lastima por ella. 
Entonces entendí que todas esas personas formaban parte del mundo en que me movía y que tan solo deseaban irse en paz; como esqueletos de cadaveres insepultos escondidos en mi armario al que continuamente le abro la puerta. 
Luego de pensar tanto, llegue a la conclusión de que tal vez, si caminaba un poco más por aquel bosque despejando el camino de maleza podría encontrar otro camino mejor y con más luz. 
Un camino más fácil y mejor. 



- Dedicado al amor infinito que todos hemos sentido, el único recuerdo aunque duele no debe morir.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Para ti, que aún no estás aquí ...

Nunca más haré lo que es más conveniente. Haré lo que es mejor para ti.

Nunca más diré lo que pienso porque es lo que quiero decir ; diré lo que me gustaría que escucharas de mi .

Nunca más me cuidare pensando en que es importante cuidarme; me cuidare porque al hacerlo, te cuido a ti.

Nunca más pondré otras cosas primero; no me importa cuánto abandone, si me necesitas abandonare lo que sea por ti.

Nunca más me alimentaré porque tengo hambre ; te estaré alimentando a ti.

Nunca más haré lo que otros me dicen que haga porque afirman que es lo correcto, si eso no te incluye a ti.

Nunca más tomare decisiones en mi vida, si esas decisiones no te incluyen a ti en primer lugar.

Nunca más haré nada, absolutamente nada de lo que me gusta, o me causa alegría, empatía o satisfacción si no estoy segura de que eso no será malo para ti.

Por qué mientras nos acompañemos yo seré tu mundo, tú casa, tú esperanza de sobrevivir. Pero si yo llegara a perderte, simplemente mi vida también se extinguiría contigo.

Porque nadie necesita tanto de alguien en este mundo como yo te necesito. Y nunca ame a nadie como ya te estoy amando....aunque aún no estés aquí.

- Para mi hijo(a), el(la) que aún espero tener algún día en mis brazos y en memoria de mis tres amados hijos, quienes se llevaron parte de mi vida -

sábado, 26 de septiembre de 2015

LA ENFERMEDAD DEL OLVIDO





Hace muchos años cuando era niña, mi padre solía sacarme a pasear casi todos los fines de semana. Era algo común que saliéramos a todos lados, visitábamos parientes lejanos que yo no recordaba y muchos amigos suyos donde entablaban conversaciones que yo no entendía. Era como si el quisiera tener su vida normal pero incluyéndome en ella. Una de esas tantas visitas de gente que no recuerdo bien y de casas que solo visite una vez o máximo dos fue en un barrio del sur de Guayaquil, cerca del hospital Teodoro Maldonado Carbo (es todo lo que recuerdo, yo solo era una niña). La casa era de gente acomodada, o fue mi impresión a mi corta edad, por los cuadros y hermosos jarrones que tenía. Conocí a un matrimonio de cincuentones, con hijos adolescentes. La hija de unos 12 años, (yo tenía como 10) tenía una colección de muñecas Barbie que a mi me había dejado con la boca abierta y alguien que nunca olvide fue al hijo mayor. No recuerdo bien su cara y no recuerdo su nombre pero su sonrisa era encantadora y era muy bromista. Era mayor que la joven y se que ya tenía unos 18 años porque ya conducía y eso tiene mucho que ver con lo siguiente que paso. Almorzamos ahí, pasamos una linda tarde. Al año siguiente, en que los visitamos de nuevo, este joven había muerto. Fue un accidente de auto.

Caí en cuenta de lo ocurrido escuchando la conversación de mi padre con este matrimonio y note que el ya lo sabia de antemano; salimos después con el dueño de la casa en su auto para hacer unas compras al comisariato y el señor iba relatando como había muerto su hijo, en que calle, las circunstancias. "Como quisiera acabar con ese tipo con mis propias manos, así como me quito a mi hijo" dijo de pronto mientras conducía, refiriéndose al hombre que había provocado el accidente; a punto de llorar, apretaba el volante con las manos...yo temía que el hombre choque, inundado por sus emociones. Luego se calmo y nos pidió disculpas a mi padre y a mi, que nos habíamos puesto muy nerviosos.

Quisiera recordar muchas cosas pero no puedo. Cuando se es niño se retienen mas las sensaciones que los nombres y las situaciones. En este caso en particular quisiera poder recordar los apellidos de esa familia, el nombre de la hija menor, visitarlos, saber como están ahora. Preguntarles como hicieron para olvidar, si es que lograron hacerlo. Ellos me agradaron tanto cuando los conocí que lo que les sucedió me entristeció mucho, hasta hoy. Y no puedo recordarlos bien, sin embargo lo que sentí no puedo olvidarlo.
A lo largo de nuestra vida nos relacionamos con mucha gente pero también de con otras personas que no llegan a tocarnos y marcarnos. Quiero pensar que esos que logramos ver solo una o un par de veces y dejaron una huella, un recuerdo imborrable, aparecen como ángeles fugazmente para enseñarnos algo o hacer que pensemos en ellos y los recordemos como algo hermoso, ya que los momentos hermosos suelen ser escasos.

El olvido es a veces una enfermedad. Lo que deseamos recordar, se nos va de la mente. Las cosas dolorosas suelen prevalecer mas tiempo. Por que no puedo recordar, por ejemplo a mas de la sonrisa de ese joven, su nombre o su apellido ? Porque no recuerdo el nombre de su hermana o su mamá que fueron tan amables conmigo ? Por que lo que mas retiene mi mente es aquella frase tan dura de aquel señor al recordar al hombre que chocó a su hijo y le causó la muerte ??

Es tan triste el hecho de que la enfermedad del olvido nos deje las secuelas mas dolorosas muchas veces y se lleve los buenos momentos.

Tal ves esto nos enseña que deberíamos vivir con mas intensidad lo que nos hace felices, para que nunca se nos borre de la mente.

Es la única explicación que se me ocurre.



Con cariño, para todas esas personas que extraño y hoy no se donde están.